miércoles, 24 de junio de 2015

El reto de Thor

Thor es un perro mestizo que cumplirá 2 años el 8 de agosto.
Comparte su día a día con otra compañera: Nika, de 3 años, también mestiza, de la que lo ha aprendido todo. Es un perro muy activo, cuando no está durmiendo intenta todo el rato jugar con Nika, se tiran de las orejas, se intentan morder la lengua, se pelean por la pelota, se persiguen por toda la casa... Y cuando Nika se cansa hace todo lo posible por llamar tu atención. Su especialidad es el rascado de pies y piernas. Además aprendió los ruidos que Nika usa para llamar la atención.
Es muy cariñoso, pero sólo cuando él quiere. Si tu le das un "mimo" sin que lo pida huye corriendo, pero luego vuelve a picarte para que jueges con el. Soy peluquera, y con él sigo ejerciendo mis labores. Se le forman rastas en el pelo, con tales nudos que ha llegado a quejarse porque se tira del pelo al rascarse, por lo que no queda mas remedio que montar la peluquería en casa. Cuando lo duchas se aferra a tu brazo hasta que se cierra el agua. Y luego se pasa toda la tarde enfadado conmigo por haberlo dejado limpio. Se apoderó de un puff azul que tenemos como segundo sofá en el salón. Y como suyo que es, nadie puede sentarse en él, ya que cuando te sientas viene y te da con el hocico en la pierna, y si no consigue echarte se sube y te empuja con toda la fuerza que puede tener un perro de apenas 5 Kg.
Es epiléptico, aunque lleva casi un año sin ataques graves, apenas un susto. Aprendió a avisarnos cuando nota que empiezan. Se asustó tanto las otras veces que ahora cuando siente "algo raro" se pega a nosotros. Además sabe que cuando tiene un ataque le bajamos la fiebre con agua fría y paños helados, por lo que cuando se nota mal y tiene agua cerca (un río o un riego) se sienta en medio del agua.
Nos complementamos al comer sandía, lo que no me gusta a mi, que es lo mas cercano al borde, se lo come el.
Le encanta ver Garfield. No deja de prestar atención a la TV mientras echan el capítulo. Ha llegado a meterse detras del mueble de la TV cuando Garfield sale de pantalla. Le pase lo mismo con los videos de agapornis, que hasta chupa el ordenador. Nos protege como su mayor tesoro.
Si lloras te mira y no sale de tu lado, incluso ha llegado a lamerme las lágrimas. Pero desde hace un tiempo (ya largo) para aqui, lo conocen como el perro que no se calla.

En casa es un santo, el único ruido que hace es cuando suena el teléfono y no lo cojemos.
Pero el problema viene cuando salimos a la calle. Si no nos cruzamos con nadie, ya sea de dos o de cuatro patas, la cosa está tranquila. Quizás le ladra un poco a algún perro que ve a lo lejos...pero nada más. Pero cuando nos cruzamos con alguien...la fiesta empieza. Con los encuentros con personas aún vamos tirando, sobre todo si pasan de largo, a menos que vayan en bicicleta. Lo peor viene cuando nos encontramos con un perro. Ladra, ladra, ladra y ladra... Hay días que sale del portal ladrando y vuelve a entrar ladrando. No hay forma de callarlo.

Su encuentro con los perros podemos resumirlo de la siguiente forma para que os hagais una idea:
1) Se vuelve loco por acercarse, tira hacia el perro y mueve el rabo super contento. Ladra pero con un ladrido de contento.
2) Huele al perro, sigue habiendo sintomas de felicidad.
3) El perro intenta olerle a él...y él sin ton ni son le echa la boca y empieza a ladrarle. Y eso cuando decide que es un buen candidado a acercarse, porque a la mayoría directamente les ladra agresivamente. No le importa tamaño ni edad del perro, sólo hay dos perros a los que no "ataca", a su compañera Nika y a un cachorrito que vió un par de veces en colo de su dueña, nuestra vecina.

Hemos intentado de todo, desde bien pequeño fue educado con el método "acción buena-premio", el mismo método que usamos con Nika y que con ella sí funcionó.
Usamos una palabra clave "Silencio" y sabemos que lo entiende, pues en casa se lo dices y se calla. Es cierto que tiene cierta dificultad en el aprendizaje pues tanto para aprender dónde hacer pis, que tenía que sentarse para recibir su golosina o cosas básicas, ha tardado mucho más que otros animales, pero al final lo ha conseguido. Se nos resiste el silencio.
Además de los premios por hacerlo bien, hemos usado el silbato de adiestramiento, diferentes tonos de voz, incluso hemos probado con un spray antiladridos casero: cada vez que ladraba agresivamente en la calle le pulverizabamos agua con limón en el hocico. Durante una semana funcionó, pero a la semana se relamía cada vez que lo hacíamos y volvía a ladrar. Hasta que gracias a una amiga, descubrí la terapia que ahora le vamos a aplicar: Terapia con flores de Bach.
Y que en la siguiente entrada os explicaré de que se trata y en que consiste además de contar la experiencia día a día y ¡espero también poder contaros los avances!.

¡¡Hasta la próxima!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario